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¿Qué va primero: la crema hidratante o el protector solar?

El orden de los productos en la rutina facial no es un simple detalle. De él depende que cada tratamiento actúe con su máxima eficacia y que la piel reciba de forma correcta los ingredientes que necesita a lo largo del día. Entre todas las dudas habituales, una de las más frecuentes es si debe aplicarse antes la crema hidratante o el protector solar. Aunque pueda parecer una cuestión sencilla, lo cierto es que ambos productos cumplen funciones distintas y la secuencia en la que los aplicamos condiciona su rendimiento.

La respuesta es clara, pero para comprenderla totalmente conviene conocer cómo actúa cada fórmula sobre la piel, qué tipo de protector utilizamos y qué necesidades presenta el rostro. 

En esta guía analizamos de forma detallada por qué el orden importa, cuándo es necesario adaptarlo y cómo conseguir que hidratación y protección funcionen en armonía.

¿Por qué es importante usar ambos, crema y SPF, en tu rutina?

La hidratación y la protección solar son dos pilares fundamentales del cuidado facial, y aunque a veces se confundan, cumplen papeles muy distintos. Entenderlos es importante para construir una rutina eficaz.

La crema hidratante se centra en mantener la piel equilibrada. Sus ingredientes ayudan a reforzar la barrera cutánea, conservar la humedad natural y prevenir la tirantez, las zonas secas o la falta de confort. Una piel hidratada es más suave, flexible y capaz de enfrentar mejor los factores externos.

El protector solar, en cambio, actúa como defensa directa frente a la radiación UV. Esta es responsable de buena parte del envejecimiento prematuro: arrugas, pérdida de firmeza, manchas y alteraciones del tono. Incluso en días nublados, los rayos UV alcanzan la piel y generan daños que se acumulan con el tiempo. Por eso, el protector solar es un paso imprescindible cada mañana, independientemente del clima o la exposición solar prevista.

Usar ambos productos no es una opción, sino una necesidad. La hidratante cuida la piel desde dentro y el SPF la protege por fuera. Juntos forman un equipo que previene el daño, mantiene la piel más resistente y ayuda a conservar un aspecto uniforme y saludable.

El orden recomendado: crema primero, protector solar después

Aunque la rutina puede variar en función de la piel, el orden general recomendado no cambia. Primero la crema hidratante y después el protector solar. Este orden responde a cómo actúan cada uno de los productos.

  1. La crema hidratante se absorbe con mayor facilidad y está diseñada para integrarse en la piel, aportando ingredientes que refuerzan la barrera cutánea. Si se aplicase después del protector solar, podría moverlo, mezclarlo o reducir su uniforme distribución. Además, una piel hidratada facilita que el SPF se extienda sin dificultad.
  2. El protector solar, por su parte, debe crear una película uniforme sobre la piel para ofrecer una protección adecuada. Mezclarlo o aplicarlo sobre un producto que no ha terminado de asentarse puede interferir en su función. Por eso se recomienda aplicarlo como último paso de la rutina facial, justo antes del maquillaje.

Un breve margen de tiempo entre la crema y el SPF, apenas unos segundos, es suficiente para que cada uno actúe como debe y para que la piel no quede saturada.

¿Cuándo podría cambiar este orden? Tipos de filtros solares: químico vs físico

Aunque el orden general se mantiene, puede surgir la duda cuando se utilizan diferentes tipos de protectores solares. La textura y el funcionamiento de estos influyen en la sensación final sobre la piel.

  • Los protectores solares químicos son los más utilizados. Se absorben en la piel y transforman la radiación UV. Suelen ofrecer texturas ligeras y agradables, fáciles de extender incluso después de una crema hidratante. Son una opción cómoda para la mayoría de tipos de piel.
  • Los protectores solares físicos o minerales funcionan de manera distinta, ya que permanecen sobre la superficie de la piel reflejando la radiación. Sus texturas pueden ser algo más densas o dejar un ligero tono blanquecino. Aun así, se aplican siempre después de la crema hidratante. En pieles muy grasas, algunas fórmulas minerales con ingredientes hidratantes pueden sustituir la crema en ciertos días, pero no cambian el orden de la rutina: simplemente reducen un paso cuando no es necesario.

En ningún caso se recomienda aplicar la crema después del protector solar. La hidratante podría desplazarlo y comprometer la eficacia del filtro.

Cómo elegir la crema hidratante adecuada antes del protector solar

No todas las cremas se comportan igual bajo el SPF. Elegir la textura adecuada puede marcar una diferencia importante en el acabado y en la sensación durante el día.

  • En pieles secas, las cremas nutritivas ayudan a reforzar la barrera cutánea y a evitar la tirantez. Ingredientes como ceramidas, mantecas vegetales o escualano aportan una hidratación profunda que favorece que el protector solar se extienda de forma uniforme.
  • En pieles mixtas, las texturas gel-crema son una opción equilibrada. Hidratan sin resultar pesadas y ayudan a regular las distintas zonas del rostro, facilitando que el SPF quede homogéneo.
  • En pieles grasas, los productos oil-free o de textura gel son ideales. Aportan hidratación ligera, se absorben con rapidez y evitan que el SPF se deslice o genere exceso de brillo a lo largo del día.
  • En pieles sensibles, conviene optar por fórmulas calmantes, con ingredientes suaves que reduzcan el riesgo de irritación. Las hidratantes con avena, centella asiática o alantoína pueden ser grandes aliadas bajo el protector solar.

Elegir una crema compatible con la piel y con el protector que utilices evita pilling (bolitas), brillos innecesarios o la sensación de capa excesiva.

Errores comunes al aplicar crema y/o protector solar

Hay ciertos hábitos que pueden reducir la eficacia del protector solar o afectar al acabado final. Entre los más habituales encontramos:

  • Aplicar el protector solar antes de que la crema se haya absorbido. Cuando la hidratante no ha tenido tiempo de asentarse, ambas fórmulas pueden mezclarse y alterar la uniformidad del protector. Dejar unos segundos entre un paso y otro ayuda a evitar este problema.
  • Utilizar una cantidad insuficiente de protector solar. Para que el SPF actúe correctamente debe aplicarse de forma generosa en rostro y cuello. Usar menos cantidad reduce de manera significativa el nivel real de protección.
  • Confiar en el maquillaje con SPF como sustituto del protector solar. Aunque puede complementar la protección, no está formulado para funcionar como filtro principal, ya que no se aplica en cantidad suficiente.
  • Mezclar la crema y el protector solar antes de aplicarlos. Combinar ambas fórmulas puede alterar la textura del SPF y disminuir su eficacia protectora.
  • Olvidar la reaplicación del protector solar. La protección disminuye con el paso de las horas, el sudor o el roce. No reaplicar el producto deja la piel desprotegida, especialmente en momentos de mayor exposición.

Consejos para maximizar la protección sin descuidar la hidratación

Algunos gestos sencillos pueden mejorar notablemente el resultado final de la rutina.

  • Aplicar el protector solar como último paso de la rutina facial. De este modo, la piel queda cubierta por la película protectora adecuada. Extenderlo con movimientos suaves y sin frotar en exceso favorece una distribución uniforme.
  • Esperar unos segundos entre la crema hidratante y el SPF. Este breve margen permite que cada producto se asiente correctamente, evitando interferencias entre texturas.
  • Elegir la textura adecuada según el tipo de piel. Las pieles que tienden a presentar brillos pueden beneficiarse de hidratantes ligeras y protectores solares fluidos. En cambio, las pieles secas suelen agradecer cremas más densas que evitan zonas de sequedad bajo el SPF.
  • Reaplicar el protector solar cuando sea necesario. Sobre todo al aire libre, la protección disminuye con el tiempo, el sudor o el roce, por lo que es esencial reaplicar el producto para mantener la piel resguardada frente a la radiación UV.
  • No olvidar zonas clave como orejas, cuello y escote. Son áreas expuestas que suelen pasarse por alto y que necesitan la misma protección para evitar daño y envejecimiento prematuro.

Preguntas frecuentes sobre crema hidratante + protector solar

¿Puedo usar protector solar que ya tiene crema incluida?

Sí, siempre que la piel no requiera una hidratación profunda. Algunas fórmulas combinadas pueden funcionar bien en pieles normales o grasas, pero en pieles secas o sensibles suele ser necesario utilizar una crema y un protector por separado para garantizar el confort y la hidratación adecuada.

¿Debo esperar un tiempo entre aplicar la crema y el SPF?

Es recomendable esperar entre 30 segundos y 1 minuto. Este breve intervalo permite que la crema se absorba y facilita una aplicación uniforme del protector solar.

¿Y si tengo la piel muy grasa o muy seca? ¿Cambia el orden?

El orden no cambia, pero sí la textura de los productos. Las pieles muy grasas suelen preferir hidratantes ligeras o en gel, mientras que las pieles muy secas necesitan cremas más nutritivas que aporten mayor sensación de confort bajo el SPF.

¿Puede la crema afectar la eficacia del protector solar?

Si no se deja absorber o si se aplica en exceso, es posible que modifique la textura del SPF o interfiera en su película protectora. Elegir la textura adecuada y permitir que se asiente correctamente evita este problema.

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