La aplicación ordenada de los productos faciales es un aspecto importante dentro de cualquier rutina de cuidado de la piel. Aunque el uso de sérum y crema suele formar parte del día a día, no siempre está claro cuál debe aplicarse primero o qué ocurre cuando se invierte el orden. La respuesta influye directamente en la eficacia de los tratamientos y en la forma en que la piel absorbe los ingredientes.
Te explicamos con detalle qué función cumple cada producto, por qué el sérum debe aplicarse antes que la crema y cómo adaptar este proceso a las necesidades de cada tipo de piel.
Índice de contenidos
Sérum vs. crema: ¿cuál es la función de cada uno?
Aunque ambos productos aportan hidratación y pueden mejorar la calidad de la piel, cada uno cumple un papel concreto dentro de la rutina facial. La diferencia principal radica en la textura, la concentración de activos y la capacidad de penetración.
El sérum: alta concentración y textura ligera
El sérum es un tratamiento formulado con ingredientes en alta concentración y una textura fluida que se absorbe con rapidez. Su objetivo es actuar en profundidad para tratar necesidades específicas. Entre sus usos más habituales se encuentran:
- Aportar hidratación intensa en pieles deshidratadas.
- Mejorar la luminosidad y el tono apagado.
- Tratar líneas de expresión y pérdida de firmeza.
- Reducir manchas y unificar el tono.
- Controlar brillos o exceso de sebo.
- Calmar irritaciones o reforzar la barrera cutánea.
La ligereza de su textura permite que los activos actúen sin obstáculos, incluso en las capas más profundas de la epidermis.
La crema: hidratación, confort y barrera protectora
La crema facial tiene una densidad mayor y una formulación orientada a hidratar, suavizar y proteger la piel. Su principal función es actuar como capa final que retiene la humedad y refuerza la barrera hidrolipídica. Gracias a esta acción oclusiva, los tratamientos aplicados previamente permanecen más tiempo activos.
Además, las cremas incorporan ingredientes calmantes, nutritivos o regeneradores que contribuyen al equilibrio general de la piel y a su resistencia frente a factores externos como frío, viento, contaminación o radiación solar (si se trata de una crema con SPF para el día).
¿Por qué aplicar el sérum antes de la crema?
El orden en la rutina facial no es arbitrario. Se basa en la estructura de la piel y en la manera en la que los productos están formulados para ofrecer su máximo rendimiento. Aplicar el sérum en primer lugar permite aprovechar por completo su concentración de activos.
- Diferencia en el tamaño molecular. Los sérums están diseñados con moléculas más pequeñas que penetran con mayor facilidad. Si se aplicara la crema antes, su textura densa actuaría como barrera, impidiendo que el sérum llegara a las capas donde realmente puede ejercer su función.
- Mejor absorción y mayor eficacia. El sérum debe actuar sin interferencias. Cuando se aplica sobre la piel limpia, se absorbe rápidamente y empieza a trabajar de inmediato. Después, la crema actúa como refuerzo, prolongando los efectos del sérum y protegiendo la superficie cutánea.
- Sellado de hidratación. El sérum aporta agua y activos concentrados.
La crema aporta lípidos que evitan la pérdida de esa hidratación.
De esta combinación depende que la piel mantenga un equilibrio adecuado durante horas. - Rutina estructurada para resultados visibles. Seguir este orden facilita que la piel reciba primero el tratamiento intensivo y, a continuación, la hidratación y protección necesarias. El resultado es una rutina más efectiva, con beneficios que se mantienen a lo largo del día y la noche.
¿Cuándo se aplica la crema después del sérum?
La crema debe aplicarse después del sérum tanto por la mañana como por la noche. En cada momento del día cumple una función distinta.
1. Rutina de mañana. La piel necesita protección frente a factores ambientales como luz solar, cambios de temperatura o contaminación. El orden recomendado es:
- Limpieza
- Tónico o esencia
- Sérum (hidratante, antioxidante o iluminador)
- Crema hidratante
- Protector solar
En este caso, la crema prepara la piel para el día, aporta confort y facilita la aplicación del protector solar.
2. Rutina de noche. Durante la noche la piel se encuentra en su fase de reparación, regeneración y renovación celular. El orden recomendado es:
- Limpieza o doble limpieza
- Tónico o esencia
- Sérum (retinol, exfoliantes suaves, hidratantes o regeneradores)
- Crema nutritiva o reparadora
La crema nocturna acompaña este proceso aportando nutrición y sellando los activos del sérum para que actúen de forma continua.
Cómo adaptar el orden según tu tipo de piel
Aunque el orden no cambia, sí varían las texturas y los ingredientes más adecuados para cada tipo de piel. Escoger productos compatibles garantiza mayor eficacia y evita molestias como tirantez, brillos o irritación.
- Piel seca. En la piel seca el orden no cambia, pero suele ser útil reforzar la hidratación aplicando el sérum y, a continuación, una crema más densa o en mayor cantidad que en otros tipos de piel. Tras el sérum, la crema se puede extender en dos capas si la piel presenta tirantez, dejando unos segundos entre cada aplicación para favorecer la absorción y mantener la barrera cutánea equilibrada.
- Piel mixta. En la piel mixta se mantiene igualmente el orden sérum: crema, pero es habitual ajustar la cantidad según cada zona del rostro. Tras aplicar el sérum de forma uniforme, la crema puede distribuirse de manera diferenciada: una cantidad ligera en la zona T y un poco más en las áreas que tienden a resecarse, como mejillas o laterales del rostro. Este enfoque permite equilibrar la hidratación sin aportar exceso de peso en las zonas más grasas.
- Piel grasa. En la piel grasa el orden tampoco varía: primero el sérum y, después, la crema. La diferencia está en la cantidad y la textura elegida. Tras aplicar el sérum, suele ser suficiente una capa fina de crema para mantener la hidratación sin sobrecargar la superficie cutánea. Es importante dejar que el sérum se absorba por completo antes de aplicar la crema para evitar la sensación de brillo o saturación.
- Piel sensible. En la piel sensible se sigue aplicando primero el sérum y luego la crema, pero conviene hacerlo con especial suavidad y dejando un pequeño margen de tiempo entre un paso y otro para observar la reacción de la piel. Si se utilizan productos nuevos, es recomendable introducirlos de manera progresiva y aplicar la crema inmediatamente después del sérum para reforzar la barrera cutánea y reducir la posibilidad de irritación.
¿Y si uso varios sérums o varias cremas? Orden recomendado
En algunos casos se combinan varios tratamientos específicos. Para evitar interferencias entre productos, es recomendable seguir un orden concreto.
Uso de más de un sérum
Cuando se utilizan varios sérums en la misma rutina, deben aplicarse de forma secuencial según su textura. El más ligero se aplica primero para que pueda penetrar sin obstáculos y, a continuación, el de textura más densa. El orden recomendado en este caso es:
- Sérum de textura fluida o acuosa
- Sérum más denso o específico (como antioxidantes o tratamientos antiedad)
Aplicar demasiados sérums potentes en una sola rutina puede aumentar el riesgo de irritación, por lo que conviene combinarlos con moderación. Encuentra aquí los sérums de Paco Perfumerías.
Uso de dos cremas
Aunque no es lo habitual, en algunos casos se pueden utilizar dos cremas en el mismo momento, especialmente en rutinas nocturnas o pieles que necesitan un refuerzo adicional. El orden recomendado es con el uso de dos cremas es:
- Crema de textura ligera
- Crema más nutritiva o densa
La crema más espesa debe quedar siempre como última capa para sellar la hidratación y aportar mayor sensación de confort. Encuentra aquí las cremas de Paco Perfumerías.
Uso de sérum, crema y aceite
Cuando la rutina incluye aceite facial, este debe aplicarse en último lugar para evitar que su textura oclusiva dificulte la absorción del resto de productos. El orden adecuado sería:
- Sérum
- Crema
- Aceite
El aceite funciona como un cierre final que ayuda a mantener la hidratación y refuerza la barrera cutánea durante más tiempo.
FAQs sobre el uso del sérum y la crema
¿Puedo usar solo sérum sin aplicar crema?
El sérum no sustituye a la crema. Su función es tratar, pero no retiene la hidratación ni aporta lípidos. Si se utiliza solo, la piel puede perder agua rápidamente y aparecer sensación de tirantez. Únicamente en pieles muy grasas y en ambientes húmedos podría omitirse la crema de forma puntual.
¿Se puede aplicar la crema antes del sérum en algún caso?
Existen situaciones concretas, como el uso de retinol en piel sensible, en las que se puede aplicar una crema ligera antes para reducir la intensidad del activo. Sin embargo, esto no debería ser lo habitual, ya que limita la penetración del sérum.
¿Cuánto tiempo hay que esperar entre el sérum y la crema?
Es suficiente con esperar entre 30 segundos y un minuto. Este tiempo permite que el sérum se absorba por completo y evita que se mezcle con la crema, lo que podría diluir su efecto.
¿El orden es el mismo por la mañana y por la noche?
Sí, aunque la finalidad cambia. Por la mañana se prioriza la protección y la hidratación ligera. Por la noche se opta por fórmulas más intensas que acompañen el proceso de regeneración cutánea.

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